La desaparición de Odón Betanzos Palacios dejó un
enorme vacío que, en hora buena, fue llenado por la energía, la eficiencia
y los sobrados recursos de un hombre que había secundado generosamente la
gestión odoniana, durante muchos años: don Gerardo Piña Rosales que estuvo
presente en ella en todos sus momentos estelares, en todas sus instancias
relevantes. Como algo que la misma lógica lo prescribía, como la secuencia
inseparable de esa lógica, el entonces Secretario de la docta corporación,
colmó aquel vacío en momentos en que la marcha rauda de la Academia
tropezaba con la barrera del infortunio, con la prueba impuesta por la
muerte de su Director. Recordemos que la nominación se hizo por consenso
unánime y no por una votación anodina que los académicos hubieran cumplido
dando forma a una suerte de ritual reglamentario.
Si
fuera pertinente proceder con un balance, o cosa parecida, de lo
emprendido por la nueva directiva, en momentos en que ni siquiera se
cumple un año de labores, tendríamos ya bastante materia a qué referirnos
para destacar la dinámica de gestión impuesta por el nuevo Director. Allí
sobresale, para empezar, un gran flujo de energía y fuerza creativa, donde
la iniciativa --o las iniciativas-- surgen por doquier para dar la tónica
del momento que la Academia vive.
Así, en la actualidad, es posible detectar importantes
cambios estructurales en su seno, paralelamente a un reforzamiento de sus
estructuras, a un remozamiento del organigrama académico y, lo que es más,
a una ampliación de su radio de acción. Se ha revisado la textura de las
comisiones --enfatizando en la necesidad de asignarles más funcionalismo--
y hasta se ha creado algunas nuevas.
Por otra parte, se percibe una manifiesta tendencia a
la adopción de medidas que apuntan a un cierto cambio de mentalidad, tal
vez debidas a la gravitación subjetiva del momento que se vive afuera.
Con lo cual, el academismo tradicional alterna con un academismo remozado,
por así decirlo. Entre otras cosas, se vislumbran cambios en la
interpretación de la problemática lingüística que se encara en Estados
Unidos, el exclusivismo pretendido para la lengua inglesa nativa, el papel
del español dentro y fuera de la comunidad inmigrante. El “spanglish”, El
uso indebido del castellano entre los hispano hablantes, incluidos los
medios de comunicación --prensa, radio, TV-- la enseñanza del castellano
como segundo idioma en las escuelas, etc, etc. Píña Rosales, a este
propósito sentencia y afirma que ….” en Estados Unidos, la
lengua española cercada por el inglés, se ve obligado a luchar a brazo
partido ante el continuo peligro de la españolización de voces inglesas,
la desarticulación de la sintaxis y el uso y abuso de snobismos
linguísticos…”.
En referencia al mencionado remozamiento del
organigrama debemos subrayar la implementación de algunas comisiones, como
la de Estudios Literarios, presidida por D. Orlando Rodríguez
Rosso, la de Traducciones Técnicas y Científicas presidida por D.
Joaquín Segura, la de Estudios del Español en Estados Unidos
presidida por D. Rolando Hinojosa- Smith, la de Educación presidida
por D. Gerardo Piña Rosales, la de Estudios Medievales y la Presencia
Hispana en Estados Unidos presidida por D. Nicolás Toscazo y la de
Información presidida por D. Jorge I. Covarubias a lo que hay que
añadir la creación de un Cibersitio de ANLE en el Internet,
administrada por Da. Leticia Molinero. Aparejado a este cambio,
percibimos un manifiesto deseo de ampliar nuestro radio de acción, ya sea
por la via del crecimiento de nuestra planta de académicos --ya emprendida
por el insigne Odón Betanzos – o por el incremento de las relaciones
contractuales entre nuestra academia y la RAE, entre nuestra ANLE y la
Asociación de Academias de la Lengua Española. Aquí se palpa una
pertinente enfatización en los medios de comunicación que nos vinculen con
la comunidad y el público en general. Se propician relaciones mas
estrechas con la Asociación Nacional de Publicaciones Hispanas, (ANPH),
con la Nacional Association of Hispanics in Higher Education, (NAHE),
donde ANLE podría asesorar destacando el papel que
desempeña el español en la educación en los EE.UU. No solo eso, sino que
la vinculación se haga efectiva también a nivel de comisiones y a nivel
personal dentro de la planta académica, para lo que se está haciendo
empleo profuso de los recursos que ofrece el Internet.
De otro lado, últimamente he quedado complacido con una
manifiesta y novísima tendencia a ampliar el espectro de actividades que
echan mano a los eventos culturales, como lo demuestran las siguientes
iniciativas:
Propuesta de tres premios anuales para destacar el
correcto uso del español. Uno destinado a una publicación de la NAHO, otro
a un periodista que se haya distinguido por su buen uso del español en su
labor periodística y, un tercero, para una empresa cuya publicidad haga
buen uso del español.
A ello se suma la redacción, publicación y distribución
de una Antología de Glosas, emprendida por la Fundación
Instituto Castellano Leonés de la Lengua. El Boletín de la Academia
y su Director, el académico Eugenio Chang Rodríguez anuncia la publicación
de un libro de L. Alberto Ambroggio --académico de ANLE y colaborador de
Gaceta Iberoamericana-- a recomendación expresa de la Comisión de
Publicación. Se tiene también que mencionar la redacción y distribución de
una Gacetilla con fines informativos, propuesta por don Jorge I.
Covarrubias, Presidente de la Comisión de Información.
Estos son algunas de tales iniciativas lanzadas y dadas
a conocer recientemente por nuestro todavía flamante Director. Lo
destacable es que hay más y que ellas hablan claro de la generosidad y
dinamismo con que se está encarando la gestión, siendo posible afirmar que
así, en estos momentos, se está trazando y delineando el nuevo perfil de
la Academia Norteamericana de la Lengua Española.
(*) De la Academia Norteamericana de la Lengua
Española.